¡La aventura de trabajar para uno mismo! El viaje de un emprendedor es ver cómo tus sueños cobran vida. Es una de las mayores alegrías para quienes persiguen el llamado de crear. Y a través de ti, Dios puede traer orden al caos, resolver problemas, aprovechar oportunidades, luchar contra la injusticia, crear dignidad y oportunidades.
Pero el trabajo no es fácil. Adentrarse en la aventura emprendedora a la que Dios te ha llamado requiere fe. ¿A qué se parece el seguir el llamado para crear?
En esta sesión te encontrarás con estos cuestionamientos cuando veas el primer video.
Adán y Eva no crearon el Jardín del Edén. Lo cultivaron. En lugar de poseerlo, lo administraron. Y eso es lo que los Emprendedores Impulsados por la Fe también pueden hacer con sus negocios.
Entendemos que Dios nos ha confiado recursos para administrarlos eficazmente según sus propósitos, en lugar de los nuestros. En cierto sentido, somos cocineros en la cocina de Dios. Eso significa que esta idea de negocio es un regalo de Dios, y Él nos está pidiendo que seamos sus socios para construirlo y hacerlo prosperar, no por el bien del negocio en sí, sino por el mundo que nos rodea.
Te enfocarás en la diferencia entre posesión y administración, y por qué conocer esta diferencia como cristiano es crucial. Luego, tu grupo discutirá estas 3 preguntas:
¿Es Dios el accionista mayoritario de tu negocio? ¿Cómo se ve eso tanto en la práctica como en la postura de tu corazón?
¿Cuáles son algunas de las lecciones difíciles y aprendizajes que Dios te ha dado? ¿Cuál crees que es el propósito de Dios para estas cicatrices? Al hacer memoria, ¿por qué crees que Dios te ha dado estas habilidades y experiencias?
Los pronombres importan. Muy a menudo, inconscientemente ponemos las palabras “mi” y “mío” delante de palabras como equipo y negocio. ¿Cómo reflejan estos pronombres a veces la postura de nuestro corazón?
En esta sesión aprenderemos las señales de peligro al convertir nuestro trabajo en un ídolo. El libro de Eclesiastés, el rey Saolomón enlista cuatro áreas de la vida las cuales nos pueden llevar a la desilusiono:
En el mismo libro de Eclesiastés el rey Salomón nos aconseja cuatro maneras de encontrar propósito en nuestras vidas:
Darnos cuenta que fuimos creados por Dios.
Organiza tu vida en torno a la certeza del juicio.
Decide lo que Dios quiere de ti y persíguelo.
Busca la felicidad en el presente, no en el futuro.
¿Cuál de estas afirmaciones son más difíciles para ti vivirlas? Pídele a Dios que revele a tu corazón y ora por esa área en la que quiere que cambies.
J:D: escribió: “La mayor ganancia que Dios puede darte no son más cosas, ni un nuevo desafío, ni una plataforma más grande. La mayor ganancia que puede darte es la capacidad de que disfrutes lo que tienes ahora.” ¿Qué podría estar robándote la capacidad de disfrutar lo que tienes ahora mismo?
La etiqueta de “cristiano” no es una excusa para un trabajo deficiente; de hecho, es todo lo contrario. Debido a que respondemos a una autoridad superior, buscamos servirle con el trabajo con la más alta calidad posible.
Somos creados a imagen de Dios… un Dios que trabajó seis días y cuyo trabajo era “bueno”. También sabemos que su trabajo continúa hasta el día de hoy. Esto nos proporciona una fuente de energía nuclear que nos permite esforzarnos por alcanzar la excelencia.
En esta sesión descubrirás cómo podemos servir a Dios a través de un trabajo excelente y reflejar el amor de Cristo con aquellos que hacen negocios con nosotros. Luego, tu grupo discutirá estas 3 preguntas:
Como emprendedores, somos personas decididas. Nuestro llamado dado por Dios a crear va en contra del status quo. Estamos diseñados para ser disruptivos y esforzarnos al máximo para hacer que las cosas sucedan. Un emprendedor debe estar alerta para no confundir la voluntad con la fidelidad. Y, sin embargo, puede ser una pendiente resbaladiza que nos lleva a hacer cosas buenas a través de nuestro negocio sin realmente cambiarnos a nosotros mismos.
Necesitamos reconocer la delgada línea entre ser fieles a nuestro llamado y ser tercos en nuestras ambiciones y deseos egoístas. Puede ser difícil separar estos dos aspectos, especialmente cuando crees que estás haciendo lo correcto. Pero es posible.
Te enfocarás en la importancia de tu identidad y en cómo seguir la voluntad de Dios en lugar de la tuya propia. Luego, tu grupo discutirá estas 3 preguntas:
El Antiguo Testamento está lleno de historias desastrosas de reyes que iban a la batalla de manera obstinada. ¿Cómo estamos yendo a la batalla sin preguntar a Dios si deberíamos estar en esa lucha?
Ser fiel conlleva el costo de perder el control. ¿Estás dispuesto a renunciar a tu autoridad para seguir la voluntad de Dios?
El 68% de las personas siente que no descansa lo suficiente. Si eres honesto, ¿cuánto priorizas el descanso en tu vida? ¿Cómo es el descanso para ti?
Como emprendedores, queremos que nuestros inversionistas, colaboradores y clientes crean que todo está bajo control y que podemos manejar cualquier cosa que se nos presente.
El problema es que rápidamente nos convertimos en cascarones humanos con personalidades que simplemente hemos creado para nosotros mismos. Dios quiere nuestros corazones honestos, no las fachadas que construimos para los demás.
Nuestra propia fragilidad es una oportunidad excelente para compartir la razón de la esperanza que tenemos; es una oportunidad para liderar cojeando mientras damos toda la gloria a Dios.
Explorarás cómo liderar bien desde la debilidad cuando enfrentamos el fracaso. Luego, tu grupo discutirá estas 3 preguntas:
A.W. Tozer dijo: “Antes de que Dios pueda usar a un hombre grandemente, usualmente tiene que herirlo muy profundamente.” Los emprendedores no son ajenos al dolor y los contratiempos. ¿Cómo puede ayudarnos experimentar el fracaso a largo plazo?
Nuestro viaje como emprendedores está lleno de fracasos. ¿Cuál es un fracaso que te ayudó a aprender y que no cambiarías?
Aunque todos experimentamos fracasos, pocos estamos dispuestos a “liderar cojeando”. ¿Cómo puedes mostrar vulnerabilidad que abra puertas para el Evangelio? ¿Cuál es la fragilidad en tu vida que te ayuda a liderar cojeando?
Nuestro llamado a crear consume cada fibra de nuestro ser. Y para aquellos de nosotros que estamos comenzando o construyendo un negocio, gastamos gustosamente más de la mitad de nuestras horas despiertos persiguiendo este trabajo significativo. Pero no podemos perder de vista el hecho de que Dios nos ha colocado donde estamos para ser la sal y luz de este mundo.
¿Cómo podemos demostrar su amor de tal manera que las personas lo escuchen en nuestra voz y lo vean a través de nuestras acciones? Ministrar en la palabra y en la acción, y necesitamos estar atentos a cómo hacemos negocios de una manera que sea ejemplar y distintiva de ambos.
Hablarás sobre la importancia del ministerio en acción y cómo servir a los demás con intencionalidad lleva a vivir una vida significativa. Luego, tu grupo discutirá estas 3 preguntas:
Dios nos llama a todos a más. Pero, ¿y si ese “más” no se trata solo de aumentar números, alcance y escala? ¿Y si el ‘más’ al que estamos llamados es amar y servir a las personas que conocemos con una convicción más profunda?
Amar a los demás no es solo un buen ministerio; es un buen negocio. ¿Cómo has visto el impacto de amar a los demás influir o mejorar los resultados financieros?
El verdadero propósito de nuestro negocio revela nuestro ‘por qué’. ¿Cómo manejas el equilibrio entre administrar un negocio que genera ingresos mientras lo usas para cuidar bien a colaboradores, distribuidores, inversionistas y otros?
Uno de los mayores mitos en la iglesia cristiana hoy en día es que el llamado a usar tu vida en la comisión de Dios es una experiencia sagrada y mística reservada solo para unos pocos selectos.
Aquí está la verdad: Todos nosotros estamos trabajando para algo más grande que una marca o empresa. Y la medida de nuestras vidas no se encuentra en los retornos trimestrales de un balance. Lo que estamos construyendo resonará para las generaciones futuras.
Concluirás la serie discutiendo cómo Dios quiere que nuestras vidas y nuestros talentos sean parte de la causa más grande en la tierra: la Gran Comisión. Luego, tu grupo discutirá estas 3 preguntas:
¿Qué lugares ha llevado tu negocio en el pasado que no esperabas? ¿Cómo has visto que tu negocio se convierte en un lugar donde las personas pueden ver el amor de Jesús, incluso sin darse cuenta?
Después de conocer a William Tyndale y Henry Monmouth, ¿cómo ha cambiado tu perspectiva sobre las formas en que el evangelio puede ser difundido a través de los negocios?
¿Qué hace para ti y tu negocio tener una perspectiva eterna? ¿Sientes presión o te llena de libertad construir algo que resonará para las generaciones futuras? ¿Cómo han cambiado tus puntos de vista desde la Sesión 1?